Una buena:
Se ha hecho pública la decisión de que el BOE pasa a tener únicamente versión en la red y accesible para todo el mundo. Parece una decisión muy acertada: se elimina la versión en papel, que suponía más de 3 millones de euros al año, se elimina la diferencia entre regiones -el BOE se podía leer en el día en Madrid, pero no así en otras regiones-, se agiliza todo el proceso de comunicación y se resuelve una situación que cada día era más obvia: la consulta en la red superaba en muchísimo a la del papel, que se había convertido en poco más que residual. Alguna papelera y alguna imprenta salen perjudicadas, pero me parece que, en este caso, es una situación que cae por su propia lógica.
Me parece claro que existen una serie de modalidades de la edción en papel que tienen sus días contados o poco menos, no sé calificarlos con conocimiento, pero me refiero a los libros de lectura fragmentada, ¿indexisados? -voy a consultar a ver si aprendo a definirlos-: el BOE, el diccionario de la RAE y resto de diccionarios, índices de definiciones, etc. El libro impreso parece tener poco que decir ante un arma tan poderosa como el "buscar" y darle a un click.
Las malas:
La subida de la luz, el agua, los transportes por encima del IPC. Me pregunto si tiene alguna lógica que servicios básicos dependientes o semidependientes de la Administración suban por encima del IPC. Teóricamente una subida por encima de ese índice significa negocio no servicio. No sé si me explico.
Se ha hecho pública la decisión de que el BOE pasa a tener únicamente versión en la red y accesible para todo el mundo. Parece una decisión muy acertada: se elimina la versión en papel, que suponía más de 3 millones de euros al año, se elimina la diferencia entre regiones -el BOE se podía leer en el día en Madrid, pero no así en otras regiones-, se agiliza todo el proceso de comunicación y se resuelve una situación que cada día era más obvia: la consulta en la red superaba en muchísimo a la del papel, que se había convertido en poco más que residual. Alguna papelera y alguna imprenta salen perjudicadas, pero me parece que, en este caso, es una situación que cae por su propia lógica.
Me parece claro que existen una serie de modalidades de la edción en papel que tienen sus días contados o poco menos, no sé calificarlos con conocimiento, pero me refiero a los libros de lectura fragmentada, ¿indexisados? -voy a consultar a ver si aprendo a definirlos-: el BOE, el diccionario de la RAE y resto de diccionarios, índices de definiciones, etc. El libro impreso parece tener poco que decir ante un arma tan poderosa como el "buscar" y darle a un click.
Las malas:
La subida de la luz, el agua, los transportes por encima del IPC. Me pregunto si tiene alguna lógica que servicios básicos dependientes o semidependientes de la Administración suban por encima del IPC. Teóricamente una subida por encima de ese índice significa negocio no servicio. No sé si me explico.

