Tengo el buzón del móvil lleno de felicitaciones de Navidad, bueno no tanto, pero sí un buen montón. Cuando pasan estas cosas siempre me persigue la misma duda: ¿Cuántas de estas felicitaciones me habrían llegado si no hubiera enviado yo la felicitación antes?
En Nochevieja igual me atrevo a comprobarlo, total, si la solución al dilema es decepcionante siempre habrá una botella de sidra El Gaitero a mano. O unos tequilas.
Por suerte para mí, las felicitaciones que han llegado al blog -y al correo personal del blog- no hay duda de que han sido "de verdad". Eso ya es más que suficiente.
En Nochevieja igual me atrevo a comprobarlo, total, si la solución al dilema es decepcionante siempre habrá una botella de sidra El Gaitero a mano. O unos tequilas.
Por suerte para mí, las felicitaciones que han llegado al blog -y al correo personal del blog- no hay duda de que han sido "de verdad". Eso ya es más que suficiente.

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