La idea de las 24 horas de trabajo contínuo -y no se trata de lo que seguro espera algún que otro empresario, total, lo normal en este mundo de las 35 horas semanales es que la mayor parte de la gente trabaje/trabajemos por encima de las 10 horas diarias, que importa hacerlo durante más tiempo-, ha llegado de manera tumultuosa y abundante a mi vida en los últimos días. No se trata ya del éxito de la serie de televisión 24 en los pasados premios Emi, donde Jack Bauer triunfó tras salvar al mundo por cuarta vez en otras veinticuatro horas agotadoras, sino en la propuesta de Scott McCloud -autor de cómic, conocido sobre todo por sus libros explicando los secretos de la historieta- de crear un cómic de 24 páginas en 24 horas. Partiendo de cero y dejando el trabajo listo para iniciar el proceso de preimpresión.
Como ya os he comentado, este verano me acerqué a Galicia y aproveché uno de los días de descanso para ir a La Coruña a disfrutar de una exposición sobre La novia cadaver, la película de animación de Tim Burton -otro día subiré algunas imágenes de la exposición- y se dio la casualidad de que, justo enfrente de la sala de exposiciones se situaban los stands del Salón del Cómic de A Coruña, aproveché para comprar un ejemplar de Corazón de Tormentas del gallego David Rubín que está realizado bajo las premisas propuestas por McCloud, aunque David Rubín empleó tan sólo diecinueve horas y media en terminar el trabajo -24 páginas más una bonita doble portada-.

El "juego" es un trabajo titánico, se haga como se haga, pero David Rubín, que disfruta de un estilo de dibujo aparentemente fluido y "simple" lo planteó de manera inteligente para llegar a la meta sin agobios.
¿Qué hizo?
En primer lugar estructuró la página de la manera más simple posible para no transformarlas en una sucesión de ilustraciones, dos viñetas por página salvo la viñeta final, a toda página, que cierra la historia. Pero el "truco" funciona porque la historia no es "vivida", sino "contada", lo que hace que la "voz en off" nos lleve tranquilamente por la sucesión de imágenes y que estas puedan funcionar siempre en una estética casi teatral.
En segundo lugar, la narración "contada" se predispone para el uso de "flashback", pero también para romper la narración -es una forma de escribir- de manera que la exigencia de continuidad entre viñetas resulta más distendida.
Por último, el flashback, -como veis todo va encadenado- permite un recurso de reiteración de imágenes, que además puntúa gráficamente las idas y venidas del tiempo pasado al presente, muy acertado, como es la repetición del perfil del protagonista en un plano muy cercano, añadiendo profundidad a la narración.
¿A qué viene este ladrillo?
Pues a que otro autor, también de cómic, pero este asturiano, David Lafuente, se ha propuesto idéntico desafío, pero con un doble tirabuzón, ir subiendo a su blog -aquí mismo- la evolución de la aventura.
David no ha superado el reto, aunque hay que tener en cuenta que aumentó las dificultades -subir a internet, rotulado y grises informáticos...-.
Realmente la diferencia está en que David Rubín tenía muy claro que había que hacer una variante de un tebeo llamada "un tebeo en 24 horas", mientras que David Lafuente se propuso hacer un tebeo a secas y esforzarse por terminarlo en 24 horas y aunque parezca lo mismo, no lo es.
El asturiano imaginó una historia, creo los personajes y, sobre todo, estructuró las página -número de viñetas, su forma, su relación con el resto de la página- según las necesidades de la historia imaginada, hizo un dibujo soberbio teniendo en cuenta la exigencia de tiempo y el resultado es magnífico en estas circunstancias, si me apuráis, incluso aunque hubiese empleado una semana en terminarlo... pero no alcanzó la meta.
No sé si recordáis una película de Kevin Costner en la que interpretaba a un fracasado jugador de golf de gran talento, un rival en muchas cosas, de menor talento, pero más calculador, interpretado por Don Johnson, le reta a ver quién lanza la bola más lejos de un golpe; Costner lanza la bola lejísimos, imposible de superar, Don Johnson se gira en sentido contrario, da un golpecito a la bola y está recorre kilómetros cuesta abajo.
Ganó la apuesta.
Como ya os he comentado, este verano me acerqué a Galicia y aproveché uno de los días de descanso para ir a La Coruña a disfrutar de una exposición sobre La novia cadaver, la película de animación de Tim Burton -otro día subiré algunas imágenes de la exposición- y se dio la casualidad de que, justo enfrente de la sala de exposiciones se situaban los stands del Salón del Cómic de A Coruña, aproveché para comprar un ejemplar de Corazón de Tormentas del gallego David Rubín que está realizado bajo las premisas propuestas por McCloud, aunque David Rubín empleó tan sólo diecinueve horas y media en terminar el trabajo -24 páginas más una bonita doble portada-.

El "juego" es un trabajo titánico, se haga como se haga, pero David Rubín, que disfruta de un estilo de dibujo aparentemente fluido y "simple" lo planteó de manera inteligente para llegar a la meta sin agobios.
¿Qué hizo?
En primer lugar estructuró la página de la manera más simple posible para no transformarlas en una sucesión de ilustraciones, dos viñetas por página salvo la viñeta final, a toda página, que cierra la historia. Pero el "truco" funciona porque la historia no es "vivida", sino "contada", lo que hace que la "voz en off" nos lleve tranquilamente por la sucesión de imágenes y que estas puedan funcionar siempre en una estética casi teatral.
En segundo lugar, la narración "contada" se predispone para el uso de "flashback", pero también para romper la narración -es una forma de escribir- de manera que la exigencia de continuidad entre viñetas resulta más distendida.
Por último, el flashback, -como veis todo va encadenado- permite un recurso de reiteración de imágenes, que además puntúa gráficamente las idas y venidas del tiempo pasado al presente, muy acertado, como es la repetición del perfil del protagonista en un plano muy cercano, añadiendo profundidad a la narración.
¿A qué viene este ladrillo?
Pues a que otro autor, también de cómic, pero este asturiano, David Lafuente, se ha propuesto idéntico desafío, pero con un doble tirabuzón, ir subiendo a su blog -aquí mismo- la evolución de la aventura.
David no ha superado el reto, aunque hay que tener en cuenta que aumentó las dificultades -subir a internet, rotulado y grises informáticos...-.
Realmente la diferencia está en que David Rubín tenía muy claro que había que hacer una variante de un tebeo llamada "un tebeo en 24 horas", mientras que David Lafuente se propuso hacer un tebeo a secas y esforzarse por terminarlo en 24 horas y aunque parezca lo mismo, no lo es.
El asturiano imaginó una historia, creo los personajes y, sobre todo, estructuró las página -número de viñetas, su forma, su relación con el resto de la página- según las necesidades de la historia imaginada, hizo un dibujo soberbio teniendo en cuenta la exigencia de tiempo y el resultado es magnífico en estas circunstancias, si me apuráis, incluso aunque hubiese empleado una semana en terminarlo... pero no alcanzó la meta.
No sé si recordáis una película de Kevin Costner en la que interpretaba a un fracasado jugador de golf de gran talento, un rival en muchas cosas, de menor talento, pero más calculador, interpretado por Don Johnson, le reta a ver quién lanza la bola más lejos de un golpe; Costner lanza la bola lejísimos, imposible de superar, Don Johnson se gira en sentido contrario, da un golpecito a la bola y está recorre kilómetros cuesta abajo.
Ganó la apuesta.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada